Publicado: 5 de Noviembre de 2016 a las 12:31

Comencemos a pensar diferente...

Podría parecerlo después de haberlo oído incluso antes de nacer. Durante siglos se ha pensado que es verdad, sin embargo la ciencia ha demostrado durante las últimas décadas que no somos solamente una limitada fábrica de procesos químicos. Somos muchísimo más, somos maravillosas estructuras energéticas y electromagnéticas conectadas con otras estructuras y con el resto del universo. Nuestro cuerpo físico es una composición sublime de energía, frecuencia y vibración espaciales girando en la creación de un sutil universo que se manifiesta en apariencia y que nunca deja de vibrar en el presente, que es eterno pasado en constante cambio.

La ausencia de bienestar comienza como un desorden en el campo frecuencial, vibratorio o energético que se puede manifestar en uno o varios de los tres niveles del ser humano: cuerpo, mente y espíritu. En su periplo final acaba manifestándose en el cuerpo para hacernos conscientes de que algo no anda bien. Esta disminución de frecuencia, vibración y energía nos va alejando cada vez más de nuestro auténtico e ilimitado potencial como seres humanos, dificultando el ser conscientes de la conexión con los demás y por tanto, alejándonos de los demás y de nuestra propia esencia.

Cuerpo, mente y espíritu están conectados, se comunican con paquetes de datos, cuanto mejor esté uno, mejor estarán los demás y viceversa. Una distorsión en cualquiera de ellos que signifique vulnerabilidad en uno, dos o los tres niveles y no se resuelva, acabará seguramente en enfermedad.

Ya descubrió la Medicina China, con una tradición de 4.000 años que, por ejemplo, la variación de la vibración de un órgano afecta a otros órganos en su funcionamiento. Es como un piano con una cuerda desafinada, por mucho que lo limpies y abrillantes exteriormente, si desatiendes el interior, la melodía sonará desafinada. Y esto mismo ocurre con el ser humano, puedes sacarle brillo por fuera, pero si no reparas el interior, si no fortaleces esa disminución de energía y equilibras esa diferencia de frecuencia difícilmente será armónico y alcanzará bienestar.

El ser humano no necesita ayuda, ni curación, ni sanación, necesita reparar esas extremas  fluctuaciones de depresión de energía, variaciones que de no ser atendidas provocan desequilibrios extremos que continúan empeorando, son las llamadas enfermedades crónicas. Se manifiestan en nuestra parte física, en nuestro cuerpo, en forma de dolor o enfermedad. Pero que alguien no pueda resolverlo no significa que sea crónico, hallar la debilidad de la energía en su origen hará que la cronicidad también pueda resolverse.

La reparación ha de hacerse desde la parte más tangible del ser humano, el cuerpo, más concretamente desde el cerebro, desde el Sistema Nervioso Central. Pero ¿cómo? Es necesario sentir la energía de la otra persona y encontrar la debilidad a través de los cambios de energía del cuerpo, que pueden ser sentidos perfectamente por otro ser humano que haya desarrollado esta habilidad. Esta es la técnica que usamos y que postulamos como una nueva forma de pensar y de tratar al ser humano, que nos va colocando en el camino del equilibrio, ese equilibrio con el que se obtiene la tranquilidad, el bienestar y la longevidad.

Digamos que todo Ser tiene la habilidad de percibir estos cambios, pero que fueron desconectados por esa errónea interpretación e información ancestral que se ha transmitido a lo largo de los siglos cultural y educativamente, originando la actual visión tan limitada y sesgada del ser humano y su funcionamiento.

Con esta técnica también puedes entrar en esta nueva forma de pensar, de intuir, de percibir, de sentir. Sólo es necesario comenzar a sentir de nuevo tu energía y después comenzar a sentir la del otro, hasta que se hace algo natural de nuevo.

"Para empezar a tener resultados diferentes hay que hacer cosas diferentes" dijo Einstein, y ésta técnica es muy diferente con resultados sorprendentes. Si miramos la salud desde esta nueva perspectiva y utilizamos nuestro cuerpo como herramienta para discernir entre lo que realmente nos afecta y lo que no, todo mejora más rápido y de forma más sencilla. No necesitamos máquinas carísimas porque ya la tenemos, es nuestro cuerpo, es nuestro Sistema Nervioso Central, que con toda la tecnología que existe todavía no ha podido ser imitado ni remotamente. Seamos conscientes y serios por favor, todo ese potencial está dentro de nosotros. Puedes pensar en primera instancia que te cuesta entenderlo, la buena noticia es que en principio no necesitas entenderlo para que funcione, hay que tener la experiencia de mejora y aceptar que otras formas de pensamiento, de reparación y de mejora son posibles y más profundas, asumir que yendo un paso más allá en la concepción del ser humano podemos construir un entorno que nos apoye para ser más libres y estar más sanos.

Amelia Rodríguez